viernes, 6 de junio de 2008

La Fe

Habrás visto que la Fe es un sistema, una manera de actuar. La Fe tiene dos nombres: Fe y Temor. Los dos son una misma cosa y una misma fuerza. Se le llama Fe cuando se espera lo bueno, se le llama Temor cuando se espera lo malo. Así es, tan simple como suena. Cuando tú sientes temor, estás presintiendo algo malo; o sea, pre­sintiendo. Anticipándolo. Esperándolo con todas las fuerzas de tu alma, y él no se hace esperar. Lo estás llamando y tiene que atender porque tú lo mandas. Cuando te ocurre que tú estás temiendo, generalmente anuncias con aire triunfante: "¡Ah!, ¡yo lo sabía! ¡Lo presentía!" Y por supuesto tienes razón; pero ahora verás que no es que iba a suceder inevitablemente y que tus facultades superiores o tus dotes de vidente te lo anunciaron, sino que tu pensamiento lo creó, atrayendo lo necesario para que se manifestara.
TODO PENSAMIENTO QUE VA ACOMPAÑADO POR UN SENTIMIENTO, SE MANIFIESTA MÁS RÁPIDAMENTE Y CON MAYOR FUERZA. Esto forma parte de la Ley Primera. El Temor es un sentimiento muy fuerte. Por eso es tan terrible todo lo producido por la combinación del pen­samiento y temor. Los accidentes de tránsito que produ­cen la muerte o invalidez, los infartos, el cáncer, la úlcera estomacal y tantas otras atrocidades que aquejan a la humanidad ignorante.
Por supuesto te veo pensando en las causas materia­les de todas estas cosas. Te veo protestando interior­mente porque siempre se le ha dado importancia a la causa material; por ejemplo, los gérmenes y microbios causantes de muchas enfermedades; pero es que esos virus y gérmenes no son sino efectos, a su vez, y no causas. La causa original está en la mente. El germen no es sino uno de los eslabones de una cadena. La enferme­dad es el eslabón que le sigue. Te estoy tratando de llevar hacia atrás y no hacia adelante, en el orden de la creación. La causa material es un producto ya termina­do. El diseño original, básico, es el pensamiento. Todo lo demás que proviene después en lo exterior, no es otra cosa que el material disponible para la realización de la obra. ¿Me comprendes?
La Fe es la otra cara de una misma moneda. Por una cara está el Temor, por la otra la Fe. La Fe es positiva. El temor es negativo. La Fe produce el aspecto bueno. El Temor produce el aspecto malo. ¡Nadie teme jamás que vaya a suceder algo se considera malo! El pensa­miento que está acompañado por la Fe es, pues, bueno, y se manifiesta más rápidamente y con mayor fuerza al igual que su opuesto. Es posible aprender a tener Fe; Ella viene por el conocimiento. Al aprender a emplear la maquinaria de la Fe, desaparece todo el temor.
Tú sabes que la Capital de tu país está en tal o cual parte. Tienes ese conocimiento porque te lo han enseña­do los que lo conocen. Tú no lo pones en duda y sabes que si tomas el tren o el avión o el auto para dirigirte a la Capital, vas para la Capital y no para la Luna. Pues eso es Fe. Tu tienes Fe en que la Capital existe y que tu deseo o tu necesidad te llevan a ella. Tienes Fe en llegar a ella. ¡No temes llegar a la Luna! El conocimiento destierra la duda. La Fe destierra el Temor.
Ya sabes, pues, que el pensamiento negativo produce un efecto que llaman "malo". Que el pensamiento posi­tivo produce el efecto que llaman "bueno". Conoces el peligro de acompañar el peligro con el Temor. Esos resultados "malos", efectos del pensamiento negativo y del temor, son los llamados castigos que las iglesias y la gente buena han creído "ser mandados por Dios". ¿Te das cuenta de la magnitud del error?
Jesús dijo: "TAL COMO PIENSA EL HOMBRE EN SU CORA­ZÓN, ASÍ ES ÉL". ¡Aquí está expresado en una cápsula toda la explicación anterior! El pensamiento unido al senti­miento "piensa... en corazón", y la frase minúscula: "así es él" encierran todo en un capítulo; pues el hom­bre y su mundo son uno. El hombre y todo lo que él reproduce, exterioriza, fabrica, posee y reúne en su entorno, son uno con él; y él (más todo lo enumerado) es un reflejo exacto de la imagen que tiene asentada en el alma.
Salomón dijo antes y aún más claro:
"SEGÚN PIENSAS EN TU ALMA, ASÍ ES." (proverbios, 23:7)

Extraido de libro: Metafísica 4 en 1 - Vol. 2 de Conny Mendez.

lunes, 2 de junio de 2008

LA FORMA CORRECTA DE ORAR

El tratamiento Espiritual, es la efectividad de ELEVAR LA MENTE, O LA CONCIENCIA POR ENCIMA DEL NIVEL DEL PROBLEMA. SI TÚ LOGRAS ELEVAR TU PENSAMIENTO SUFICIENTEMENTE EN ALTURA, EL PROBLEMA SE RESOLVERÁ ÉL MISMO. En realidad, ese es tu único problema: el de elevar tu pensamiento. Tanto más “difícil” sea el problema, lo cual significa que tanto más enterrado en tu subconsciente esté ese concepto, más elevada tendrás que llevar tu conciencia. Aquello que se llama una molestia menor, cederá a una pequeña elevación. Aquello que represente un problema grave, necesitará una elevación mayor, y si es un gran peligro o una situación desesperada, requerirá más trabajo espiritual para vencerlo; pero esa es la única diferencia.
PERO NO TRATES DE ARREGLAR TUS PROBLEMAS O LOS DE LOS DEMÁS TRATANDO DE COMPONER LOS PENSAMIENTOS. ASÍ NO ES. Eleva tu conciencia y la Acción de Dios lo hará todo. Esto significa que tienen que recordar la Verdad del Ser, la Verdad de Dios, la Verdad del Plano Espiritual, o sea ¿CÓMO ES QUE SON LAS CONDICIONES EN EL ESPÍRITU? o ¿Cómo es el Yo Superior?
Pues es perfecto ahora, en este momento. No tiene defectos. No existe allí la muerte, ni la enfermedad, ni la pobreza, ni la lucha, ni la enemistad, ni la guerra, ni lo feo, ni lo malo. Y al “ver” la condición opuesta a la que estés mirando en lo material, se transforma en la Verdad.
Jesús sanó a los enfermos, reformó a los pecadores, controló las tempestades, y resucitó a los muertos porque podía elevar su conciencia tan alto como fuera necesario para lograrlo.
PARAR ELEVAR TU CONCIENCIA TIENES QUE QUITARLE TU ATENCIÓN AL CUADRO MATERIAL POR EL MOMENTO, Y LUEGO CONCENTRARTE SUAVEMENTE EN EL CUADRO QUE PRESENTA LA VERDAD ESPIRITUAL. Esto puedes lograrlo dejando de pensar en el problema y leyendo uno de tus libros metafísicos, o diciendo algunas afirmaciones (no como un loro sino meditándolas), o conversando con alguno de tus maestros o tus condiscípulos avanzados.
Yo conozco personas que han logrado la elevación de conciencia hojeando y releyendo partes de la Biblia, porque la ley de atracción te abrirá la Biblia allí donde corresponda a tu problema. Un hombre se salvó en el hundimiento de un gran trasatlántico repitiendo “Dios es Amor” hasta que pudo realizar algo de lo que significa esta gran afirmación. También puedes emplear todos estos sistemas a la vez, si quieres. Sólo que no te dejes poner tenso. No importa cómo te eleves, con tal que eleves tu pensamiento más allá del plano de los problemas.
Extraido de libro: Metafísica 4 en 1 de Conny Mendez.